viernes, 3 de enero de 2014

Llegamos a Biarritz

Fue de noche y con lluvia. El lugar era todo lo mágico que esperábamos con todo lo bueno y malo que eso implica.

Wes Anderson podría venir acá y filmar tranquilamente varias películas y unos cuantos cortos muy bonitos.

Los españoles casi no dicen “lindo”,  prefieren “bonito” -hemos notado.

***


No sabemos si fue el setting,  los lugares que vimos en la ruta, las cosas que hicimos, las horas de auto, las horas de Largo manejando y yo durmiendo,  las peleas y discusiones, las horas sin dormir,  el 2014,  los videos que filmé y los que intentó filmar Largo mientras yo dormía en el auto, si fue le bebé de plástico o fueron los DVD’s que compré en la estación de servicio pero hubo *algo* que nos cambió.

Que los viajes te cambian no es ninguna novedad pero que te te cambien de esta forma sí lo es. Hubo un momento en el que dejamos de ser personas y empezamos a ser personajes.

Personajes que hacen cosas que, a primera vista pueden parecer ridículas o inexplicables pero jamás lo son. Personajes que temen al resto del mundo, al afuera, pero lidian con él. Personajes que se cuentan historias de seres humanos (amigos) como si fueran o fuesen de otra especie. Personajes que se cuestionan todo menos lo más importante: qué los une.

Largo es, ahora, un personaje que lee cosas que jamás hubiera leído como favor a mí. Ok, es cierto que eso también lo hacen las personas, los humanos, pero no con el protocolo que usa Largo, con sus tiempos y ceremonias secretas al respecto,  no podrían con su seriedad.  Lee una de las mejores novelas gráficas del mundo (Shortcomings de Adrian Tomine) como si hubiera imágenes 3D símil ojo mágico en cada vuelta de página, como si cada viñeta escondiera un secreto sobre mí, sobre mi Universo personal inmenso y diminuto, como si ese libro, ése y ningún otro tuviera la toda la verdad para que una relación triunfe o falle.

Ahora,  Largo también es un personaje que antes de salir a desayunar me ayude a vestirme mientras esconde plata en una caja de dvd comprado en la ruta.  Procede a anunciar cuál es la película que eligió para su tesoro y me lo cuenta a los gritos en un hotel donde hablan español. Mi personaje le explica casi en secreto que no lo grite y que anuncie a los gritos que cambia la plata de lugar sin hacerlo más que a otra caja, de otro de dvd. Por si nos olvidamos ahora consta en actas que está en una de Bertolucci, pero no les puedo contar cuál.

Continuará… 



“¿es así como se escribe una novela? “ se pregunta mi personaje al terminar este post de un simple blog con nombre tonto.

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